martes, 28 de marzo de 2017

Soy el tiempo

Te domino…y lo sabes.

No puedes escaparte de mí. Nunca podrás.

Me temes. Me amas. Me usas. ¡Me precias!… y también me desperdicias.

¡Pobre de ti! Aún no te das cuenta de la verdad: pese a todo, al final de cuentas… soy tu esclavo. Tal vez no entiendas de qué estoy hablando, así que, te contaré mi historia.


El comienzo.

Cuando eras apenas algo más que un indefenso animal corriendo por la sabana, te percataste de mi presencia, y en un alarde de inteligencia, te diste cuenta que podías utilizarme a tu favor. De algún modo te las ingeniaste para calcular el ritmo del paso de los bisontes por el barranco, y así estimar el momento en que tú y tus compañeros de cacería debían dejar caer las rocas que cerrarían el paso de la manada.

Fue grandioso ver cómo aprendiste a usarme con astucia para vencer a animales mas grandes y fuertes que tu.

Al poco tiempo, cuando comenzaste a dejar de ser un nómada, te percataste de lo importante que sería poder medirme, y así organizar mejor tu vida… conocer el tiempo de labrar la tierra, el tiempo de la cosecha, el tiempo de los sacrificios y las ofrendas, el tiempo de cantar a tus dioses, el tiempo de dejar el hogar y buscar pareja, el tiempo de honrar a tus antepasados.

Entonces buscaste auxilio en tu estrella (al que llamas Sol), y en esa insignificante roca que orbita tu planeta (a la que llamas Luna), para medirme; usaste colinas y montañas, huecos y hondonadas, lograste primitivas referencias con las que comenzaste a medirme… y a pretender controlarme.

Pasaron los años y los siglos y cada vez fuiste más minucioso y obsesivo en mi medida. Primero solo importaban los días, luego las horas… debiste luego inventar los minutos y los segundos… y aún así seguías insatisfecho.

Aún me asombra ver hasta qué punto has llegado con esa obsesión.
...

Entrada originalmente publicada en la red Naukas.
Continuar leyendo en:
http://naukas.com/2017/03/28/soy-el-tiempo/

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